Hay que ver con que poco es feliz un niño.
Hoy ha entrado en la farmácia donde trabajo una mamá con un nene de unos 3 añitos.
Refunfuñaba y le decía a su mami que se queria ir a casa.
Le he regalado un lapiz con una abeja en el extremo y una libretita que tenemos d propaganda y le ha cambiado la cara.
Me ha regalado su mejor sonrisa con un "grácias" muy simpático.
Se ha sentado en un banco que tenemos y se ha puesto a dibujar mientras cantaba alegremente. Se ha olvidado de que se quería ir, del enfado que tenía con su mamá y prácticamente del mundo entero.
Al irse hasta ha querido darme un beso!
Que encanto. Me ha alegrado la tarde.
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